Caer al fondo del abismo y la fuerza que yace en la oscuridad

De tiempo en tiempo, solemos encontrarnos cayendo hacia las profundidades del abismo, mas sin importar si somos conscientes de ello o no, detenernos parece imposible. El sentimiento de estar vacío y en caos se transfigura más rápido de lo que podemos reaccionar, de lo que podemos reparar.

Génesis 1:1

Cuando אלהים, empezó a crear los cielos y la tierra…

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Génesis 1:2

…la tierra estaba sin forma y vacía, la oscuridad (estaba) sobre la superficie del abismo y el רוח de אלהים flotaba sobre las aguas.

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El foso suele ser un lugar carente de luz, con claros oscuros ocasionales. El secreto para retornar, es aprender a capturar esas tenues chispas ocultas y usarlas como combustible para volver a flote antes de tocar fondo.

Génesis 1:3

Y dijo אלהים: Haya luz, y hubo luz.

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Sin embargo, qué determina un: “Toque fondo”. Esta cuestión suele ser tan nebulosa como el mismo foso, y depende de cada persona. La mayoría de veces cuando caemos no logramos identificar un fondo antes de ser consumidos por la oscuridad.

Sin importar nuestro nivel espiritual —siempre que el Santo, bendito es, nos otorgue vida—, e independiente de nuestro lugar en el foso, tenemos la elección básica del mundo dual: Bien o mal, vida o muerte, luz u oscuridad. El libre albedrío es la fuerza interna que yace en la oscuridad, es la luz tenue que nos hace humanos, es un área de acción limitada que el Santo, bendito es, nos ha otorgado desde nuestro nacimiento.

Génesis 4:7

Ciertamente si haces bien, hay elevación espiritual, pero si no haces bien, en los portales el pecado yace, y hacia ti es su deseo vehemente; mas si lo deseas, tu mal instinto te obedecerá, tienes el poder de gobernar sobre él.

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Por desgracia, hay quienes tocan fondo cuando ya no les es posible tomar las chispas en derredor; porque al llegar, su recipiente se ha roto, el vacío interno, “la muerte en vida”, pasa a ser una muerte física y la física una muerte eterna —el Santo, bendito es, no lo permita—.

Pequeñas cosas

No se demanda de nuestra generación grandes cosas. Las generaciones anteriores las hicieron por nosotros. Nosotros sólo debemos hacer las pequeñas cosas, pero en una época más difícil. Para nosotros el sacrificio puede consistir en un simple cambio de hábitos para ser mejor persona (…), o el silencioso acto de restringir algo feo, son sacrificios significantes que inclinan a todo el mundo para el bien.

Cada acto silencioso, cada paso, es necesario para recobrar nuestra conciencia, para retornar a nosotros mismos y al Creador. Cuando nuestra conciencia recuerda; la oscuridad solo es el medio que nos permite reparar el mundo, nuestro mundo, es la creación que el Santo, bendito es, dispuso para desafiarnos y permitirnos mejorar.

Salmo 139:11

Si yo dijera: “Ciertamente la oscuridad me oscurecerá”, entonces la noche sería como luz para mí.

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Salmo 139:12

Hasta la oscuridad nada oscurece de Ti; y la noche brilla como el día, la oscuridad es como la luz.

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La fuerza que yace en la oscuridad

Todo proceso de ascensión requiere de una “muerte”, de un sacrificio. Bajar a las profundidades del abismo es un proceso de reencontrarnos con nosotros mismos y de aprender a conocernos mejor, de trabajar nuestra autoestima, nuestras heridas y de buscar con sinceridad una conexión con el Infinito, con el Creador. Entonces, cuando decidimos abrir nuestras cáscaras a pesar del panorama abisal, a pesar de la falta de esperanza, es cuando reconocemos nuestra bajeza, nuestra insignificancia frente al Infinito y nuestra ceguera.

La materia esta compuesta por átomos, sin fotones los enlaces químicos no serían posibles, nosotros no seríamos posibles. La luz visible, es solo un fragmento de las numerosas ondas electromagnéticas que se propagan por el universo. Los fotones danzan entre circuitos cuánticos que nos son indiferentes mientras caemos; el vacío, es una ilusión de nuestros sentidos simpáticos, es quietud. Mas la vida… la vida, es movimiento.

La mayoría de veces solo necesitamos una pequeña acción, como mencionará el Rabino Tzvi F., para resincronizarnos con la vida. Un pequeño movimiento en nuestra área de influencia, pues la inmensidad de acontecimientos se escapan de nuestro control.

Esfuérzate y se valiente.